¿Cómo ayudar a nuestros niños y adolescentes a enfrentar el aislamiento?

¿Cómo ayudar a nuestros niños y adolescentes a enfrentar el
aislamiento?

Actualmente estamos atravesando una situación nueva e inédita en el mundo y en nuestra sociedad. Frente a la aparición de un virus desconocido denominado Coronavirus SARS-CoV-2, las únicas estrategias que tenemos para enfrentarlas por el momento son el confinamiento intermitente y la utilización de medidas de seguridad e higiene a la espera de las vacunas que generen algún tipo de inmunidad.

Según un estudio realizado por la facultad de Psicología de Buenos Aires liderado por el licenciado Martin Etchevers, profesor de la materia “Clínica Psicológica y Psicoterapias: Emergencia e Interconsultas”, son cuatro los problemas que aparecen ante el aislamiento social preventivo y obligatorio dictado por el gobierno Nacional: se modifica la rutina, que es lo que organiza la vida de las personas, se trastoca la previsibilidad, aparece el miedo a enfermarse y por último la amenaza del otro por el
contagio donde la relación con el otro se pone en juego. Esto trae aparejado emociones en los adultos como miedo, frustración, enojo, ambivalencia, desorganización, aburrimiento, tristeza, estrés, agotamiento emocional, soledad, la sensación de encierro y ansiedad.

Los niños, niñas y adolescentes no están ajenos a estas emociones. Ellos han perdido sus rutinas (tan importantes en su desarrollo), el juego con sus amigos, el contacto con sus abuelos y familiares, el cierre de los colegios, la imposibilidad de tener momentos de ocio como ser ir al cine o al parque y si por momentos pueden salir por un rato se enfrentan a una realidad muy distinta a la anterior donde el uso de barbijos, guantes,
alcohol en gel y el distanciamiento es la llamada nueva normalidad. Y ellos tampoco son los mismos. Salen con precaución si no con temor al contagio porque aprendieron que el contacto físico es peligroso. Se les ha dicho que las manifestaciones de afecto en forma de besos y abrazos ya no son adecuados y el contacto físico es prohibido.
Esto trae aparejado consecuencias a nivel psicológico e inmunológico.
Algunos niños vuelven a tener conductas de cuando eran más pequeños como mojar la cama, ser más caprichosos o ser más dependientes. Otros manifestarán tristeza, ansiedad, miedo, irritabilidad, pelearán más o serán más desobedientes. También puede aparecer un miedo extremo al contagio donde se obsesionen con la limpieza y parezcan rituales de lavado reiterado de manos. Los cambios en los hábitos alimentarios y la disminución del ejercicio físico ha hecho aumentar de peso a la gran mayoría de los niños. El tiempo dedicado a las pantallas (televisión, Tablet, computadora, teléfonos celulares) ha aumentado considerablemente trayendo como resultado trastornos del sueño, hiperactividad y un mayor riesgo al ciber acoso y a la adicción a las tecnologías. El confinamiento ha hecho en muchos casos que los niños pierdan la concentración y tengan una mayor sensación de soledad.

Nos preguntamos: Frente a este panorama, ¿Qué pueden hacer los padres
al respecto?

 Lo primero a tomar en cuenta es que la salud mental del adulto y
como estén viviendo la pandemia, repercute en la salud mental de
sus hijos. Los padres deben entender que el bienestar de sus hijos
dependen de su bienestar, mientras mejor estén y mejores recursos
tengan a la hora de enfrentar problemas, mayor calidad serán los
cuidados que dispensen a sus hijos e hijas.

 Responder a las preguntas sobre la pandemia de manera clara,
sencilla y honesta. No infundir miedo sino dar información
utilizando un lenguaje adecuado a la edad del niño. Se suele recurrir
a cuentos o dibujos en niños más pequeños para la comprensión de
aquello que queremos transmitir. Es importante no exponerlos a
noticieros televisivos.

 Crear nuevos hábitos de higiene, enseñarles a lavarse las manos
frecuentemente, utilizar barbijos y mantener dos metros de
distancia con las otras personas.

 Validar los sentimientos de los niños, escucharlos y dejar que
pongan en palabras aquello que les sucede.

 Dar el ejemplo de cómo manejar los sentimientos.

 Estructurar el día. Crear una nueva rutina con horarios diarios
nuevos. Establecer horarios de desayuno, almuerzo, merienda y
cena, establecer un espacio para el trabajo escolar, para las
actividades en la casa y al aire libre. Es necesario mantener las
rutinas normales a la hora de irse a dormir.

 Dedicar un espacio de juego creativo junto a sus niños.

 Mantener los vínculos con familiares y amigos dentro de las
posibilidades. El uso de las nuevas tecnologías, como ser el uso de
video llamadas, aplicaciones como zoom, Skype, google meet, etc, son una buena manera de estar cerca de los seres queridos. Esto es
fundamental, sobre todo en los adolescentes que necesitan de su
grupo de pares para estar bien emocionalmente.

 Transmitir seguridad y destacar que lo que está sucediendo
actualmente, es pasajero.

 Tener una crianza respetuosa y mayor tolerancia frente a las
emociones que afloran por la pandemia. Utilizar el amor en lugar
del miedo, castigo o manipulación, así como entender y respetar los
procesos de maduración.

 Estar atentos a las señales de los niños, niñas y adolescentes, como
ser el retraimiento, aislamiento, irritabilidad, ansiedad, trastornos
del sueño, angustia y crear espacios de contención. Pedir ayuda a
profesionales si es necesario.

Psic Alejandra Gomez – Mayo 2021

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